sábado, 19 de agosto de 2017

Vivir el 20 domingo de TO, ciclo A

MATEO 15, 21-28

Jesús se marchó de allí y se retiró al país de Tiro y Sidón. Y hubo una mujer cananea, de aquella región, que salió y se puso a gritarle: - Señor, Hijo de David, ten compasión de mí. Mi hija tiene un demonio muy malo. Él no le contestó palabra. Entonces los discípulos se le acercaron a rogarle: - Atiéndela, que viene detrás gritando. Él les replicó: - Me han enviado sólo para las ovejas descarriadas de Israel. Ella los alcanzó y se puso a suplicarle: - ¡Socórreme, Señor! Jesús le contestó: - No está bien quitarle el pan a los hijos para echárselo a los perros. Pero ella repuso: - Anda, Señor, que también los perros se comen las migajas que caen de la mesa de sus amos. Jesús le dijo: - ¡Qué grande es tu fe, mujer! Que se cumpla lo que deseas. En aquel momento quedó curada su hija.

JESÚS ES DE TODOS

Una mujer pagana toma la iniciativa de acudir a Jesús, aunque no pertenece al pueblo judío. Es una madre angustiada que vive sufriendo con una hija «maltratada por un demonio». Sale al encuentro de Jesús dando gritos: «Ten compasión de mí, Señor, Hijo de David».
La primera reacción de Jesús es inesperada. Ni siquiera se detiene para escucharla. Todavía no ha llegado la hora de llevar la Buena Noticia de Dios a los paganos. Como la mujer insiste, Jesús justifica su actuación: «Dios me ha enviado solo a las ovejas perdidas del pueblo de Israel».
La mujer no se echa atrás. Superará todas las dificultades y resistencias. En un gesto audaz se postra ante Jesús, detiene su marcha y, de rodillas, con un corazón humilde, pero firme, le dirige un solo grito: «Señor, socórreme».
La respuesta de Jesús es insólita. Aunque en esa época los judíos llamaban con toda naturalidad «perros» a los paganos, sus palabras resultan ofensivas a nuestros oídos: «No está bien echar a los perrillos el pan de los hijos». Retomando su imagen de manera inteligente, la mujer se atreve desde el suelo a corregir a Jesús: «Eso es cierto, Señor, pero también los perrillos comen las migajas que caen de la mesa de los amos».
Su fe es admirable. Seguro que en la mesa del Padre se pueden alimentar todos: los hijos de Israel y también los «perros» paganos. Jesús parece pensar solo en las «ovejas perdidas» de Israel, pero también ella es una «oveja perdida». El Enviado de Dios no puede ser solo de los judíos. Ha de ser de todos y para todos.
Jesús se rinde ante la fe de la mujer. Su respuesta nos revela su humildad y su grandeza: «Mujer, ¡qué grande es tu fe!, que se cumpla como deseas». Esta mujer está descubriendo a Jesús que la misericordia de Dios no excluye a nadie. El Padre bueno está por encima de las barreras étnicas y religiosas que trazamos los humanos.
Jesús reconoce a la mujer como creyente, aunque vive en una religión pagana. Incluso encuentra en ella una «fe grande», no la fe pequeña de sus discípulos, a los que recrimina más de una vez como «hombres de poca fe». Cualquier ser humano puede acudir a Jesús con confianza. Él sabe reconocer su fe, aunque viva fuera de la Iglesia. Todos podrán encontrar en él un Amigo y un Maestro de vida.
Los cristianos hemos de alegrarnos de que Jesús siga atrayendo hoy a tantas personas que viven fuera de la Iglesia. Jesús es más grande que todas nuestras instituciones. Él sigue haciendo mucho bien, incluso a aquellos que se han alejado de nuestras comunidades cristianas.

José Antonio Pagola

viernes, 11 de agosto de 2017

Vivir el domingo 19 del TO, ciclo A

MATEO 14, 22-33
En seguida obligó a los discípulos a que se embarcaran y se le adelantaran a la otra orilla, mientras él despedía a las multitudes. Después de despedirlas subió al monte para orar a solas. Caída la tarde, seguía allí solo. Mientras tanto la barca iba ya muy lejos de tierra, maltratada por las olas, porque llevaba viento contrario. De madrugada se les acercó Jesús andando sobre el mar.  Los discípulos, viéndolo andar sobre el mar se asustaron diciendo que era un fantasma, y daban gritos de miedo. Jesús les habló enseguida: - ¡Ánimo, soy yo, no tengáis miedo! Pedro le contestó:- Señor, si eres tú, mándame llegar hasta ti andando sobre el agua. Él le dijo: - Ven. Pedro bajó de la barca y echó a andar sobre el agua para llegar hasta Jesús; pero al sentir la fuerza del viento le entró miedo, empezó a hundirse y gritó: - ¡Sálvame, Señor! Jesús extendió en seguida la mano, lo agarró y le dijo: - ¡Qué poca fe! ¿Por qué has dudado? En cuanto subieron a la barca cesó el viento. Los de la barca se postraron ante él diciendo: - Realmente eres Hijo de Dios.

EN MEDIO DE LA CRISIS

No es difícil ver en la barca de los discípulos de Jesús, sacudida por las olas y desbordada por el fuerte viento en contra, la figura de la Iglesia actual, amenazada desde fuera por toda clase de fuerzas adversas, y tentada desde dentro por el miedo y la mediocridad. ¿Cómo leer nosotros este relato evangélico desde una crisis en la que la Iglesia parece hoy naufragar?
Según el evangelista, «Jesús se acerca a la barca caminando sobre las aguas». Los discípulos no son capaces de reconocerlo en medio de la tormenta y la oscuridad de la noche. Les parece un «fantasma». El miedo los tiene aterrorizados. Lo único real para ellos es aquella fuerte tempestad
Este es nuestro primer problema. Estamos viviendo la crisis de la Iglesia contagiándonos unos a otros desaliento, miedo y falta de fe. No somos capaces de ver que Jesús se nos está acercando precisamente desde el interior de esta fuerte crisis. Nos sentimos más solos e indefensos que nunca.
Jesús les dice las tres palabras que necesitan escuchar: «¡Ánimo! Soy yo. No temáis». Solo Jesús les puede hablar así. Pero sus oídos solo oyen el estruendo de las olas y la fuerza del viento. Este es también nuestro error. Si no escuchamos la invitación de Jesús a poner en él nuestra confianza incondicional, ¿a quién acudiremos?
Pedro siente un impulso interior y sostenido por la llamada de Jesús, salta de la barca y «se dirige hacia Jesús andando sobre las aguas». Así hemos de aprender hoy a caminar hacia Jesús en medio de las crisis: apoyándonos no en el poder, el prestigio y las seguridades del pasado, sino en el deseo de encontrarnos con Jesús en medio de la oscuridad y las incertidumbres de estos tiempos.
No es fácil. También nosotros podemos vacilar y hundirnos, como Pedro. Pero, lo mismo que él, podemos experimentar que Jesús extiende su mano y nos salva mientras nos dice: «Hombres de poca fe, ¿por qué dudáis?».
¿Por qué dudamos tanto? ¿Por qué no estamos aprendiendo apenas nada nuevo de la crisis? ¿Por qué seguimos buscando falsas seguridades para «sobrevivir» dentro de nuestras comunidades, sin aprender a caminar con fe renovada hacia Jesús en el interior mismo de la sociedad secularizada de nuestros días?
Esta crisis no es el final de la fe cristiana. Es la purificación que necesitamos para liberarnos de intereses mundanos, triunfalismos engañosos y deformaciones que nos han ido alejando de Jesús a lo largo de los siglos. Él está actuando en esta crisis. Él nos está conduciendo hacia una Iglesia más evangélica. Reavivemos nuestra confianza en Jesús. No tengamos miedo.

 José Antonio Pagola

viernes, 4 de agosto de 2017

Vivir el domingo 18 de TO, ciclo A

MATEO 17, 1-9
Seis días después se llevó Jesús a Pedro, a Santiago y a su hermano Juan y subió con ellos a un monte alto y apartado.  Allí se transfiguró delante de ellos: su rostro brillaba como el sol y sus vestidos se volvieron esplendentes como la luz.  De pronto se les aparecieron Moisés y Elías conversando con él. Intervino Pedro y le dijo a Jesús: - Señor, viene muy bien que estemos aquí nosotros; si quieres, hago aquí tres chozas, una para ti, otra para Moisés y otra para Elías. Todavía estaba hablando, cuando una nube luminosa los cubrió con su sombra. Y dijo una voz desde la nube: - Éste es mi Hijo, el amado, en quien he puesto mi favor. Escuchadlo. Al oírla cayeron los discípulos de bruces, aterrados. 7 Jesús se acercó y los tocó diciéndoles: - Levantaos, no tengáis miedo. Alzaron los ojos y no vieron más que al Jesús de antes, solo. Mientras bajaban del monte, Jesús les mandó: - No contéis a nadie la visión hasta que el Hijo del hombre resucite de la muerte.

EL RIESGO DE INSTALARSE
Tarde o temprano, todos corremos el riesgo de instalarnos en la vida, buscando el refugio cómodo que nos permita vivir tranquilos, sin sobresaltos ni preocupaciones excesivas, renunciando a cualquier otra aspiración.
Logrado ya un cierto éxito profesional, encauzada la familia y asegurado, de alguna manera, el porvenir, es fácil dejarse atrapar por un conformismo cómodo que nos permita seguir caminando en la vida de la manera más confortable.
Es el momento de buscar una atmósfera agradable y acogedora. Vivir relajado en un ambiente feliz. Hacer del hogar un refugio entrañable, un rincón para leer y escuchar buena música. Saborear unas buenas vacaciones. Asegurar unos fines de semana agradables...
Pero, con frecuencia, es entonces cuando la persona descubre con más claridad que nunca que la felicidad no coincide con el bienestar. Falta en esa vida algo que nos deja vacíos e insatisfechos. Algo que no se puede comprar con dinero ni asegurar con una vida confortable. Falta sencillamente la alegría propia de quien sabe vibrar con los problemas y necesidades de los demás, sentirse solidario con los necesitados y vivir, de alguna manera, más cerca de los maltratados por la sociedad.
Pero hay además un modo de «instalarse» que puede ser falsamente reforzado con «tonos cristianos». Es la eterna tentación de Pedro, que nos acecha siempre a los creyentes: «plantar tiendas en lo alto de la montaña». Es decir, buscar en la religión nuestro bienestar interior, eludiendo nuestra responsabilidad individual y colectiva en el logro de una convivencia más humana.
Y, sin embargo, el mensaje de Jesús es claro. Una experiencia religiosa no es verdaderamente cristiana si nos aísla de los hermanos, nos instala cómodamente en la vida y nos aleja del servicio a los más necesitados.
Si escuchamos a Jesús, nos sentiremos invitados a salir de nuestro conformismo, romper con un estilo de vida egoísta en el que estamos tal vez confortablemente instalados y empezar a vivir más atentos a la interpelación que nos llega desde los más desvalidos de nuestra sociedad.
José Antonio Pagola

martes, 1 de agosto de 2017

Compartiendo vida... Depende del color del cristal

"Nada es verdad ni mentira, todo depende del color del cristal con que se mira".
Una misma realidad para unos puede ser un drama y para otros una gran alegría.
¿Por qué sucede esto?
Porque cada uno miramos la vida de una forma diferente.
Unos se ponen las gafas de la esperanza y el consuelo mientras otros tiñen sus cristales de negro dificultando la visión del colorido que existe a su alrededor.
Unos miran con odio a los demás mientras otros armonizan sus colores con mirada compasiva y misericordiosa.
Unos ven en 3 dimensiones problemas que no son de alto alcance mientras otros intentan tamizar los dolores de la vida marcando una estela de luz a su paso.
¿Qué gafas te pones a diario? ¿las que oscurecen la realidad mostrándote misterio y miedo en cada uno de tus pasos?... ¿o las que transparentan la luz del día en los rostros que a diario encuentras?
Las "gafas" de Jesús, eran claramente "gafas de amor" que miraban tras el cristal limpio y transparente del perdón y la amistad.
¡Esas son las gafas que quiero llevar porque, con seguridad, me ayudarán a ver más allá de lo que veo y a vivir más allá de lo que espero!
El dolor se convertirá en posibilidad de crecimiento y aceptación... y la alegría será oportunidad de ser cada día un poco mejor.


Plan de vida

Camina alegre entre el ruido y la prisa, y piensa en la paz que se puede encontrar en el silencio.
En cuanto sea posible, y sin renunciar a tus convicciones, mantén buenas relaciones con todos.
Escucha con atención a los demás, aún al torpe e ignorante, que también ellos valen mucho.
Aléjate de las personas negativas, ruidosas y agresivas, porque te pueden contagiar su mal espíritu.
Si te comparas con los demás, adquieres orgullo y desánimo, porque siempre habrá quien te supere y quien tenga menos cualidades.
Disfruta de tus éxitos y agradéceselos a Dios.
Mantén el interés por tu profesión, porque ella es un verdadero tesoro. Allí están tus futuros triunfos.
Sé prudente en tus negocios. El mundo está lleno de engaños y peligros, pero tampoco andes dudando de todo y de todos. Hay más gente buena de la que tú crees.
Acepta con respeto el parecer de quienes tienen muchos años, consulta con interés también el parecer de la juventud. Lo viejo y lo nuevo dan sabiduría.
Cuidado con demasiada soledad, demasiada fatiga o demasiado afán. Muchas angustias y enfermedades nacen de estos tres excesos.
Procura estar en paz con Dios, vivir en paz con tu prójimo y conservar la paz de tu alma. Esto ayudará a ser plenamente feliz.
Que el Plan de vida que Dios ha diseñado para cada uno de nosotros lo sepamos descubrir y aplicar en cada uno de nuestros actos.

Buenos días

Señor Jesús,
dijiste a tus discípulos:
"Id por todo el mundo
y  predicad la Buena Nueva
a todos los pueblos",
despierta en mí la vocación misionera.

Te doy gracias por haberme llamado a la Iglesia
Y te pido me ayudes
a compartir mi fe
con quienes aún no creen en Ti.

Te ruego envíes
obreros a recoger la mies.
Y haz que quienes trabajan
en los más lejanos lugares del mundo,
anunciando el Evangelio,
no desmayen en su misión. Amén.

Ver con el corazón


Las más bellas y mejores cosas de este mundo
no pueden ser vistas,
ni siquiera tocadas,
deben de ser sentidas con el corazón...

Ralph Waldo Emerson

Hacer lo imposible

"Comienza haciendo lo que es necesario, 
después lo que es posible 
y de repente estarás haciendo lo imposible."

San Francisco

MP3 sobre la Paz para descargar

01_Los niños queremos la Paz
02_Lluvia de amor
03_Por qué no ser amigos
04_Bienvenido a la tierra de los sueños
05_Color esperanza
06_Amor para todo el mundo
07_Cómo es posible
08_Queremos la Paz
09_Somos amigos
10_La danza del corazón
11_No estoy sola
12_La muralla
13_Siembra la Paz
14_Cremallera del corazón
15_Yo te deseo paz
16_Traerás la Paz
17_Juntos cambiaremos el mundo
18_Somos la nueva semilla
19_ Paz, Paz, Paz
20_La Paz en el mundo
21_La Paz en nuestra tierra
22_Con una sonrisa
23_Paz y amor

Gracias a los autores, compositores y cantantes de tan bonitas canciones.

sábado, 29 de julio de 2017

Día Internacional de la Amistad (30 julio 2017)

El Día Internacional de la Amistad es una iniciativa que parte de la propuesta hecha por la UNESCO y tratada por la Asamblea General de las Naciones Unidas en 1997 (A/RES/52/13), que definió la Cultura de Paz como un conjunto de valores, actitudes, y conductas que rechazan la violencia y procuran prevenir los conflictos abordando las causas profundas con el objetivo de resolverlos.

En la resolución de 1988 que proclamó el Decenio internacional de una cultura de paz y no violencia para los niños del mundo (2001 - 2010) (A/RES/53/25), la Asamblea General reconoció el enorme daño y padecimiento de los niños mediante diversas formas de violencia. Destacó que la promoción de una cultura de paz y no violencia debe ser inculcada a los niños mediante la educación. Si los niños aprenden a vivir en paz y harmonía, esto contribuirá al fortalecimiento de la paz y la cooperación internacionales.

La Declaración y Programa de Acción sobre una Cultura de Paz (A/RES/53/243)  aprobada en 1999 estableció 8 líneas de acción que las naciones, organismos y personas pueden emprender para que prevalezca una cultura de paz:

promover una cultura de paz mediante la educación;
promover el desarrollo económico y social sostenible;
promover el respeto de todos los derechos humanos;
garantizar la igualdad entre las mujeres y hombres;
promover la participación democrática;
promover la comprensión, la tolerancia y la solidaridad;
apoyar la comunicación participativa y la libre circulación de información y conocimientos;
promover la paz y la seguridad internacionales;
El Día Internacional de la Amistad también se fundamenta en el reconocimiento de la amistad como un sentimiento noble y valioso en la vida de los seres humanos de todo el mundo.


viernes, 28 de julio de 2017

Vivir el 17 domingo de TO, ciclo A

MATEO 13, 44-52
Se parece el reino de Dios a un tesoro escondido en el campo; si un hombre lo encuentra, lo vuelve a esconder, y de la alegría va a vender todo lo que tiene y compra el campo aquél. Se parece también el reino de Dios a un comerciante que buscaba perlas finas; al encontrar una perla de gran valor fue a vender todo lo que tenía y la compró. Se parece también el reino de Dios a la red que echan en el mar y recoge toda clase de peces: cuando está llena, la arrastran a la orilla, se sientan, reúnen los buenos en cestos y tiran los malos. Lo mismo sucederá al fin de esta edad: saldrán los ángeles, separarán a los malos de los buenos  y los arrojarán al horno encendido. Allí será el llanto y el rechinar de dientes. - ¿Habéis entendido todo esto? Contestaron ellos: - Sí. Él les dijo: - De modo que todo letrado instruido en el reino de Dios se parece al dueño de casa que saca de su arcón cosas nuevas y antiguas.

LA DECISIÓN MÁS IMPORTANTE

El evangelio recoge dos breves parábolas de Jesús con un mismo mensaje. En ambos relatos, el protagonista descubre un tesoro enormemente valioso o una perla de valor incalculable. Y los dos reaccionan del mismo modo: venden con alegría y decisión lo que tienen y se hacen con el tesoro o la perla. Según Jesús, así reaccionan los que descubren el reino de Dios.
Al parecer, Jesús teme que la gente le siga por intereses diversos, sin descubrir lo más atractivo e importante: ese proyecto apasionante del Padre que consiste en conducir a la humanidad hacia un mundo más justo, fraterno y dichoso, encaminándolo así hacia su salvación definitiva en Dios
¿Qué podemos decir hoy después de veinte siglos de cristianismo? ¿Por qué tantos cristianos buenos viven encerrados en su práctica religiosa con la sensación de no haber descubierto en ella ningún «tesoro»? ¿Dónde está la raíz última de esa falta de entusiasmo y alegría en no pocos ámbitos de nuestra Iglesia, incapaz de atraer hacia el núcleo del Evangelio a tantos hombres y mujeres que se van alejando de ella, sin renunciar por eso a Dios ni a Jesús?
Después del Concilio, Pablo VI hizo esta afirmación rotunda: «Solo el reino de Dios es absoluto. Todo lo demás es relativo». Años más tarde, Juan Pablo II lo reafirmó diciendo: «La Iglesia no es ella su propio fin, pues está orientada al reino de Dios, del cual es germen, signo e instrumento». El papa Francisco nos viene repitiendo: «El proyecto de Jesús es instaurar el reino de Dios».
Si esta es la fe de la Iglesia, ¿por qué hay cristianos que ni siquiera han oído hablar de ese proyecto que Jesús llamaba «reino de Dios»? ¿Por qué no saben que la pasión que animó toda la vida de Jesús, la razón de ser y el objetivo de toda su actuación, fue anunciar y promover ese proyecto humanizador del Padre: buscar el reino de Dios y su justicia?
La Iglesia no puede renovarse desde su raíz si no descubre el «tesoro» del reino de Dios. No es lo mismo llamar a los cristianos a colaborar con Dios en su gran proyecto de hacer un mundo más humano que vivir distraídos en prácticas y costumbres que nos hacen olvidar el verdadero núcleo del Evangelio.
El papa Francisco nos está diciendo que «el reino de Dios nos reclama». Este grito nos llega desde el corazón mismo del Evangelio. Lo hemos de escuchar. Seguramente, la decisión más importante que hemos de tomar hoy en la Iglesia y en nuestras comunidades cristianas es la de recuperar el proyecto del reino de Dios con alegría y entusiasmo.

José Antonio Pagola

jueves, 27 de julio de 2017

Compartiendo vida... El valor de cada instante

¿Que pasaría si valoraras cada instante de tu vida, que pasaría si cada uno de estos instantes los usaras para solamente contar tus bendiciones, buscar soluciones? cada instante de tu vida vale, porque tu vales mucho, más de lo que te puedas imaginar.
Muchas veces nos encontramos preocupándonos por cosas innecesarias, nos dejamos llevar por la tristeza de perder a algo o alguien que queremos. Alguien me dijo que se encontraba triste y desanimado... entonces le pregunte: ¿vas a continuar usando tu tiempo para sentirte de esa manera o vas a utilizar tu tiempo buscando la forma para sentirte mejor? 
Si empleas tu tiempo para buscar la forma de liberarte de las tristezas y los desánimos de una forma sana y constructiva, entonces estarás valorando cada instante de tu vida.

Encar_AM

¡No preguntes!


Al triste, no le preguntes la historia de su desgracia...
Sino dile que en ti, tiene un amigo.

Al que llora, no le escudriñes el origen de su llanto...
Sino dile que tu tienes un hombro, un pañuelo, una sonrisa.

Al que anda tambaleante por la vida no le analices por qué no ha
llegado nunca a ninguna parte...
Mejor dile que tu tienes una luz, un consejo, y un bastón por si
llegara a necesitarlos.

Al que anda sin templo y sin oración no le preguntes por qué es un
descreído...
Mejor enséñale a Dios, y mételo en el secreto de tu plegaria.

A esos que hacen un caos de su vida no les preguntes que causa su
confusión...
Mejor enséñales el rastro sosegado de la fe, y el fluir constante de
tu serenidad.

Al que anda dolido y agotado con su cruz, no le preguntes por qué le
pesa tanto...
Mejor ponlo en posición de que Dios se irradie sobre él... Y ya poco
a poco irá llegando la luz.

Al que se resiste a seguir, y se siente vencido, no le andes por las
normas, las deducciones y los raciocinios...
Mejor dale la mano, y dile:"¡Voy contigo!"

No le preguntes a cada uno su necesidad...
Mejor demuéstrales que siempre hay un sueño más asombroso que su
mala suerte.

Un arcoiris en tu corazón

Cada nube tiene una guarnición de plata... y cada día lluvioso deja un brillo especial... un Arcoiris!.
El ROJO es el color del amor, del romance y la pasión, de rosas hermosas y de la sangre que lleva la vida.
El ANARANJADO es el color de la abundancia, de las frutas ricas y de la cosecha del otoño con las puestas del sol gloriosas.
El AMARILLO es el color de la felicidad, del sol y de las flores brillantes.
El VERDE es el color de la naturaleza, de la hierba, de los árboles, de los campos y del bosque. Así como el de la Esperanza.
El AZUL es el color de la vida, del cielo claro, del aire que respiramos, y del agua que cubre la tierra.
El INDIGO es el color la noche y de los sueños.
El VIOLETA es el color de la paz y la tranquilidad, del mar profundo y de los tenues rayos atractivos del amanecer.
La vida es un arcoiris hermoso... y recuerda que si tú deseas ver un arcoiris...
TIENES QUE APRENDER A TOLERAR LA LLUVIA!!!.

Nunca olvides que no hay mayor arcoiris en nuestras vidas que aquel
que viene a nuestros corazones después de la lluvia de bendiciones
que nuestro Padre derrama sobre nosotros.
Así que disfruta de Su amor y compártelo con otros...
Y FORMA UN ARCOIRIS EN TU CORAZÓN!!!.

Buenos días

Padre, me pongo en tus manos.
haz de mí lo que quieras.
sea lo que sea te doy las gracias.

Estoy dispuesto a todo.
lo acepto todo.
Ilumina mi vida con la luz de Jesús
que no vino a ser servido sino a servir.
que mi vida sea como la de El, servir.

Grano de trigo que muere en el surco del mundo.
Que sea así de verdad, Padre.

Te confío mi vida, te la doy. Condúceme.
envíame aquel Espíritu que movía a Jesús.

Me pongo en tus manos,
sin reservas, con confianza absoluta.
Porque tú eres mi Padre.

Prefiero seguir presente

Con las manos unidas

Con las manos unidas,
formamos grupo junto a Ti, Jesús.
Sentimos el calor del compañero.
Nuestra fuerza une las manos,
nuestros corazones los unes Tú.
Y al sonreírnos entre nosotros,
es tu alegría la que asoma a  nuestros labios.
Tu amor, tu alegría y tu fuerza,
habitan en cada uno de nosotros,
y nos impulsan a formar un grupo unido.
Señor, nosotros queremos amarnos,
sin que nadie quede excluido.
Queremos vivir alegres,
y no dejaremos que el enfado nos separe.
Queremos ser una fuerte cadena
y entre todos haremos cosas grandes.
Que ninguno se sienta marginado,
ni haya nadie despreciado
entre nosotros.
Al que esté triste o preocupado,
trataremos todos de ayudarle.
PORQUE ERES TU
QUIEN NOS UNE, JESÚS.