domingo, 21 de mayo de 2017

Oración para sonreir

Señor, renueva mi espíritu y dibuja en mi rostro
sonrisas de gozo por la riqueza de tu bendición.
Que mis ojos sonrían diariamente
por el cuidado y compañerismo
de mi familia y de mi comunidad.
Que mi corazón sonría diariamente
por las alegrías y dolores que compartimos.
Que mi boca sonría diariamente
con la alegría y regocijo de tus trabajos.
Que mi rostro dé testimonio diariamente
de la alegría que tú me brindas.
Gracias por este regalo de mi sonrisa, Señor.
Amén.

Oración por la familia

Jesús,
te quiero pedir hoy por toda mi familia.
Mi papá, mi mamá, mis hermanos…
Dales buena salud a todos y que siempre puedan ser felices.
Que mis papás tengan trabajo
y se quieran mucho.
Que mis hermanos y yo
estudiemos todo lo que aprendemos en la escuela,
que ayudemos en casa sin protestar,
y que aprendamos a jugar juntos
y a llevarnos bien.
Quiero que siempre nos acompañes
y que vivamos muy unidos
haciendo crecer tu inmenso amor
en medio de nosotros
todos los días, en todo momento.
Que así sea, buen Señor Jesús.

Película "El hombre que hacía milagros"

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Los nombres con que llamamos a Jesús



Pentecostés en imágenes







Canción: Mayor Regalo...

Película: Santo Tomás Apóstol...

viernes, 19 de mayo de 2017

Vivir el 6º domingo de Pascua, ciclo A

JUAN 14, 15-21

Si me amáis, cumpliréis los mandamientos míos; yo, a mi vez, le rogaré al Padre y os dará otro valedor que esté siempre con vosotros, el Espíritu de la verdad, el que el mundo no puede recibir porque no lo percibe ni lo reconoce. Vosotros lo reconocéis, porque vive con vosotros y además estará con vosotros. No os voy a dejar desamparados, volveré con vosotros. Dentro de poco, el mundo dejará de verme; vosotros, en cambio, me veréis, porque de la vida que yo tengo viviréis también vosotros. Aquel día experimentaréis que yo estoy identificado con mi Padre, vosotros conmigo y yo con vosotros. El que ha hecho suyos mis mandamientos y los cumple, ése es el que me ama; y al que me ama mi Padre le demostrará su amor y yo también se lo demostraré manifestándole mi persona.

EL ESPÍRITU DE LA VERDAD

Jesús se está despidiendo de sus discípulos. Los ve tristes y abatidos. Pronto no le tendrán a él. ¿Quién podrá llenar su vacío? Hasta ahora ha sido él quien ha cuidado de ellos, los ha defendido de los escribas y fariseos, ha sostenido su fe débil y vacilante, les ha ido descubriendo la verdad de Dios y los ha iniciado en su proyecto humanizador.
Jesús les habla apasionadamente del Espíritu. No los quiere dejar huérfanos. Él mismo pedirá al Padre que no los abandone, que les dé «otro Defensor» para que «esté siempre con ellos». Jesús lo llama «el Espíritu de la verdad». ¿Qué se esconde en estas palabras de Jesús?
Este «Espíritu de la verdad» no ha de ser confundido con una doctrina. Esta verdad no hay que buscarla en los libros de los teólogos ni en los documentos de la jerarquía. Es algo mucho más profundo. Jesús dice que «vive con nosotros y está en nosotros». Es aliento, fuerza, luz, amor… que nos llega del misterio último de Dios. Lo hemos de acoger con corazón sencillo y confiado.
Este «Espíritu de la verdad» no nos convierte en «propietarios» de la verdad. No viene para que impongamos a otros nuestra fe ni para que controlemos su ortodoxia. Viene para no dejarnos huérfanos de Jesús, y nos invita a abrirnos a su verdad escuchando, acogiendo y viviendo su Evangelio.
Este «Espíritu de la verdad» no nos hace tampoco «guardianes» de la verdad, sino testigos. Nuestro quehacer no es disputar, combatir ni derrotar adversarios, sino vivir la verdad del Evangelio y «amar a Jesús guardando sus preceptos».
Este «Espíritu de la verdad» está en el interior de cada uno de nosotros defendiéndonos de todo lo que nos pueda apartar de Jesús. Nos invita a abrirnos con sencillez al misterio de un Dios Amigo de la vida. Quien busca a este Dios con honradez y verdad no está lejos de él. Jesús dijo en cierta ocasión: «Todo el que es de la verdad escucha mi voz». Es cierto.
Este «Espíritu de la verdad» nos invita a vivir en la verdad de Jesús en medio de una sociedad donde con frecuencia a la mentira se la llama estrategia; a la explotación, negocio; a la irresponsabilidad, tolerancia; a la injusticia, orden establecido; a la arbitrariedad, libertad; a la falta de respeto, sinceridad…
¿Qué sentido puede tener la Iglesia de Jesús si dejamos que se pierda en nuestras comunidades el «Espíritu de la verdad»?
¿Quién podrá salvarla del autoengaño, las desviaciones y la mediocridad generalizada?
¿Quién anunciará la Buena Noticia de Jesús en una sociedad tan necesitada de aliento y esperanza?

José Antonio Pagola

jueves, 18 de mayo de 2017

Lema Pastoral 2017-18 "La vida es un regalo, ¡Regálala!"


Os presentamos el lema pastoral para el próximo curso 2017-18: "La vida es un regalo, ¡Regálala!"

Queremos, con este lema reforzar la idea y la necesidad de que aquellos que nos sentimos seguidores de Jesús de Nazaret descubrimos que dar la vida a Jesús y con Él a los demás supone multiplicarla, agrandar el corazón. El que entrega su corazón a Dios y con Él a los demás hace que la vida cambie. 

Ese “corazón de piedra” no te deja ver lo maravilloso que es seguir a Jesús pero cuando lo descubres y te dejas modelar por Él surge ese gran corazón que te hace ver la vida de otra manera y tener la alegría de lo que has descubierto, la alegría de seguir a Jesús. “El que me entregue la vida, la encontrará”

Entregar, dar, compartir, ayudar, colaborar, respetar, perdonar, unir… son verbos que orientan, de algún modo, nuestra vida como cristianos. Quien da su vida a Cristo, quien le ofrece su corazón, gana mucho más. Nosotros tenemos un corazón en ocasiones egoísta, de “piedra”. Dar la vida a Jesús y con Él a los demás supone multiplicarla, agrandar el corazón, convertir la piedra en sentimientos, en vida, en entrega. Y, encima, nos da una alegría que nadie nos la podrá arrebatar.

No nos lo podemos pensar dos veces, ¡cuántas oportunidades cada día para dejar que Jesús “cincele” el corazón de piedra y haga con nosotros uno a su imagen! Nuestra riqueza no está en el tener, sino en el ser. Y ser ante Dios y con Dios, para los demás, para el mundo y para nosotros mismos, ya es "el no va más". Jesús nos regala sus dones para que demos buenos frutos de fe, amor, paciencia, amabilidad, bondad, alegría, paz,..

Ojala que a lo largo del curso nos dejemos modelar por Jesús, el GRAN REGALO en nuestras vidas.

RECURSOS PASTORALES PARA DESCARGAR

Canción para el lema (MP3) (en elaboración)
Canción del lema
Video para el lema (en elaboración) 

La Mezquita-Catedral de Córdoba

Aunque puede ser de sobra conocida, siempre es bueno ver las nuevas propuestas que se están haciendo sobre los monumentos más importantes que nos rodean.
Hoy nos hacemos eco de la nueva web sobre la Mezquita- Catedral de Córdoba. Ofrece una serie de materiales, sencillos y didácticos, muy susceptibles de ser utilizados en la clase de religión.

Mujer de espíritu


Mujer del Espíritu
que, al soplo de su presencia,
te dejaste llevar por el viento de su gracia:
Empújanos a la SABIDURIA
y apreciar en lo que vemos los signos de la presencia de Dios.
Empújanos al ENTENDIMIENTO
y podamos vivir cerca de Dios
Empújanos al buen CONSEJO
y podamos recibirlo y darlo según Dios
Empújanos a la FORTALEZA
y, ante la debilidad, saquemos fuerza de lo sobrenatural
Empújanos a la CIENCIA
y sepamos conocer lo auténticamente esencial
Empújanos a la PIEDAD
que no seamos fríos ni con Dios ni con los que nos rodean
Empújanos al SANTO TEMOR
y sepamos comprender que Dios está
en el principio y fin de todo y de todas las cosas.
Amén

Ave María
J.Leoz

La cruz de María


Subí al calvario preguntando por Jesús;
una voz -dulce y misteriosa- me respondió:
no mires hacia abajo
allá, en lo alto, ese que cuelga
es mi único hijo.
Subí al calvario, y pregunté el por qué de aquello.
Una voz, paciente y serena, me respondió:
no preguntes demasiado
con que digas ¡creo! a El le basta
Subí al calvario, preguntando el por qué tanta sangre.
Una voz, familiar y conmovedora, me respondió:
el amor, cuando va con sufrimiento, tiene más valor
Subí al calvario, y pregunté por Jesús de Nazaret.
Una voz, virginal y humana a la vez, me respondió:
Aquel, del cual,  su costado emana vida
Aquel que está clavado de manos  de pies
Aquel, aunque no te lo parezca, El es.
Subí al calvario, preguntando, ¿por qué tanta cruz?
Una voz, débil y fuerte a la vez, me respondió:
Yo, como Madre, también me pregunto eso y más
pero, Dios, en lo más hondo de mis entrañas me dice
que, después de la tiniebla vendrá el sol,
a continuación del llanto el gozo
y después de la muerte, la Resurrección.
Sólo sé que, a mí,
me toca estar, acompañar, rezar y esperar
Amén.

Ave María y canto
 J.Leoz

La corona de María


Quiero ser tu corona;
cuando pienses en Dios
piensa en mí.
Cuando hables a Dios
háblale de mí
Quiero ser tu corona
para que me tengas en tu pensamiento
y me hagas conquistar los tuyos
Quiero ser tu corona
para entender las cosas de Jesús
y hacerlas comprender al resto de los hombres
Quiero ser tu corona
para destellar con luz del cielo
en el tosco suelo de la tierra
Quiero ser tu corona, María,
¿me dejas? ¿Soy el diamante que Tú necesitas?
Cógeme, Madre,
y si ves que no brillo lo suficiente
que tengo frío en el alma
que no defiendo la causa de los pobres
que tiemblo ante los afanes de cada día
que tengo más riqueza por fuera que por dentro
¡Tiéndeme en el crisol que en el cielo se encuentra!
para que así y sólo entonces,
pueda formar parte de esa gran corona
que se funde -no oro ni con plata-
sino con aquel otro metal invisible
que el Espíritu fecunda por nuestra fe:
amor a Dios y amor a los hermanos.
Amén.

Alegría de María


Porque necesitamos de una razón para estar alegres:
QUE SEAS TU, MARIA, NUESTRA SONRISA
Porque queremos vivir con más ilusión:
QUE SEAS TU, MARIA, LA RAZÓN DE NUESTRO JUBILO
Porque queremos amar con más tesón:
QUE SEAS TU, MARIA, EL MODELO DE LA ENTREGA
Porque anhelamos buscar a Dios:
QUE SEAS TU, MARIA, UNA PISTA PARA LLEGAR A EL
Porque aspiramos a la auténtica alegría:
QUE NOS LA TRAIGAS TU , MARIA, DESDE EL CIELO
Porque ambicionamos lo que no es importante:
QUE SEAS TU, MARIA, EL SENTIDO COMÚN
DE NUESTROS DESEOS
Porque el desconsuelo nos visita con frecuencia:
QUE SEAS TU, MARIA, VIENTO QUE LO ALEJE
Porque constantemente caemos abatidos:
QUE SEAS TU, MARIA, ALIENTO PARA LEVANTARNOS
Porque no manifestamos el estar contentos con nuestra fe:
INYÉCTANOS VITAMINAS DE ENTUSIASMO

Ave María y canto
J.Leoz

viernes, 12 de mayo de 2017

Vivir el 5º domingo de Pascua, ciclo A

JUAN 14, 1-12
No estéis intranquilos; mantened vuestra adhesión a Dios manteniéndola a mí. En el hogar de mi Padre hay vivienda para muchos; si no, os lo habría dicho. Voy a prepararos sitio. Cuando vaya y os lo prepare, vendré de nuevo y os acogeré conmigo; así, donde estoy yo estaréis también vosotros. Y para ir adonde yo voy, ya sabéis el camino. Tomás le dijo: - Señor, no sabemos adónde vas, ¿cómo podemos saber el camino? Respondió Jesús: - Yo soy el camino, la verdad y la vida; nadie se acerca al Padre sino por mí. Si llegáis a conocerme del todo, conoceréis también a mi Padre; aunque ya ahora lo conocéis y lo estáis viendo presente. Felipe le dijo: - Señor, haz que veamos al Padre, y nos basta. Jesús le contestó: - Tanto tiempo como llevo con vosotros y ¿no has llegado a conocerme, Felipe? Quien me ve a mí está viendo al Padre; ¿cómo dices tú: «Haz que veamos al Padre»?  ¿No crees que yo estoy identificado con el Padre y el Padre conmigo? Las exigencias que yo propongo no las propongo como cosa mía: es el Padre, quien, viviendo en mí, realiza sus obras. Creedme: yo estoy identificado con el Padre y el Padre conmigo; y si no, creedlo por las obras mismas. Sí, os lo aseguro: Quien me presta adhesión, hará obras como las mías y aun mayores; porque yo me voy con el Padre.

EL CAMINO

Al final de la última cena, los discípulos comienzan a intuir que Jesús ya no estará mucho tiempo con ellos. La salida precipitada de Judas, el anuncio de que Pedro le negará muy pronto, las palabras de Jesús hablando de su próxima partida, han dejado a todos desconcertados y abatidos. ¿Qué va a ser de ellos?
Jesús capta su tristeza y su turbación. Su corazón se conmueve. Olvidándose de sí mismo y de lo que le espera, Jesús trata de animarlos: «No os inquietéis. Confiad en Dios y confiad también en mí». Más tarde, en el curso de la conversación, Jesús les hace esta confesión: «Yo soy el camino, la verdad y la vida. Nadie puede llegar hasta el Padre sino por mí». No lo hemos de olvidar nunca.
«Yo soy el camino»
El problema de muchos no es que vivan extraviados o descaminados. Sencillamente viven sin camino, perdidos en una especie de laberinto: andando y desandando los mil caminos que, desde fuera, les van indicando las consignas y modas del momento.
¿Y qué puede hacer un hombre o una mujer cuando se encuentra sin camino? ¿A quién se puede dirigir? ¿Adónde puede acudir? El que camina tras los pasos de Jesús podrá seguir encontrándose con problemas y dificultades, pero está en el camino acertado que conduce al Padre. Esta es la promesa de Jesús.
«Yo soy la verdad»
Estas palabras encierran una invitación escandalosa a los oídos modernos. Y, sin embargo, también hoy hemos de escuchar a Jesús. No todo se reduce a la razón. El desarrollo de la ciencia no contiene toda la verdad. El misterio último de la realidad no se deja atrapar por los análisis más sofisticados. El ser humano ha de vivir ante el misterio último de su existencia.
Jesús se presenta como camino que conduce y acerca a ese Misterio último. Dios no se impone. No fuerza a nadie con pruebas ni evidencias. El Misterio último es silencio y atracción respetuosa. Jesús es el camino que nos puede conducir a confiar en su bondad.
«Yo soy la vida»
Jesús puede ir transformando nuestra vida. No como el maestro lejano que ha dejado un legado de sabiduría admirable a la humanidad, sino como alguien vivo que, desde lo más profundo de nuestro ser, infunde en nosotros un germen de vida nueva.
Esta acción de Jesús en nosotros se produce casi siempre de forma discreta y callada. El mismo creyente solo intuye una presencia imperceptible. A veces, sin embargo, nos invade la certeza, la alegría incontenible, la confianza total: Dios existe, nos ama, todo es posible, incluso la vida eterna. Nunca entenderemos la fe cristiana si no acogemos a Jesús como el camino, la verdad y la vida.

José Antonio Pagola

María


María, 
haznos sentir tu mirada de madre, 
guíanos a tu Hijo, 
haz que no seamos cristianos de escaparate, 
sino de los que saben mancharse las manos 
para construir con tu Hijo Jesús 
su Reino de amor, de alegría y de paz. 
Amén.

jueves, 4 de mayo de 2017

El hogar de María


Quiero, Virgen María,
un hogar cálido como el tuyo
para que Dios no pase de largo.
Quiero, Virgen María,
un hogar sin puertas como el tuyo,
para que el Ángel entre sin dificultades.
Quiero, Virgen María,
un hogar sin techo,
para que, aún durmiendo,
pueda contemplar la inmensidad del cielo.
Quiero, Virgen María,
un hogar sencillo y con maderos
para que, ni la vida ni los problemas,
me alejen del espíritu de aquel esposo carpintero.
Quiero, Virgen María,
un hogar con veleta apuntando hacia Dios
un hogar con pozo de agua fresca
un hogar con alma sencilla
un hogar donde, cuando Jesús entre,
encuentre siempre la mesa puesta y el corazón dispuesto.
Quiero, Virgen María,
un hogar con paredes blancas y corazones fuertes
un hogar con fuego vivo y sábanas blancas
un hogar, donde el Evangelio,
sea escuchado, seguido y proclamado.
Así, Virgen María,
quiero que sea mi hogar.
Amén
 Ave María
J.Leoz

Delicadeza de María


Eres, María;
delicadeza en la dureza
delicadeza cuando asoman las pruebas
delicadeza cuando llama Dios
delicadeza cuando te llaman los hombres.
Eres, María;
delicadeza en el trato con Dios
delicadeza con las necesidades de los hombres.
Eres, María;
delicadeza para embellecer nuestra fe
delicadeza para profundizar en nuestra oración
delicadeza que nos ayuda en la Eucaristía
delicadeza para escuchar la Palabra de Dios.
Eres, María;
flor delicada y cortada para Dios
flor con  aroma de servicio
flor sin miedo a la espina de dolor
flor que, cuanto más se aprieta, más fragancia ofrece.
Eres, María;
delicadeza que se compromete
delicadeza que sabe darse
delicadeza que sabe respetar
delicadeza que sabe amar.
Eres, María;
un jardín donde crece la flor del gusto
tal vez, por eso mismo,
no quiso pasar de largo.
Amén.
Ave María y canto
J.Leoz