viernes, 23 de junio de 2017

Compartiendo vida... Hogueras de San Juan

Atravesar una hoguera puede significar dejar atrás aquellas cosas de nuestra vida de las que queremos desprendernos.
Atravesar una hoguera es sentir el calor de la vida, renovar el aire del que queremos alimentarnos.
Arriesgarse ante el peligro de cruzar unos leños ardiendo sólo tiene sentido cuando por dentro hay un deseo profundo de desafiar a aquello que nos hace daño, aquello que no nos acerca a los demás ni a nosotros mismos.
Correr hacia la luz es el primer paso para dejarnos invadir por el calor de aquello que anhelamos, sin embargo no podemos quedarnos en el centro de la hoguera porque nos destruiría, moriríamos.
Del mismo modo, la vida consiste en un constante acercamiento a la luz, acoger su calor, respirar, transmitir ese calor a las personas que nos rodean y... seguir corriendo hacia la luz para renovarnos constantemente.

Encar_AM
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Vivir el domingo 12 del TO, ciclo A

MATEO 10, 26-33
Con que no les cojáis miedo, porque nada hay cubierto que no deba descubrirse ni nada escondido que no deba saberse; lo que os digo de noche, decidlo en pleno día, y lo que escucháis al oído, pregonadlo desde la azotea. Tampoco tengáis miedo de los que matan el cuerpo pero no pueden matar la vida; temed si acaso al que puede acabar con vida y cuerpo en el fuego. ¿No se venden un par de gorriones por unos cuartos? Y, sin embargo, ni uno solo caerá al suelo sin que lo sepa vuestro Padre. Pues, de vosotros, hasta los pelos de la cabeza están contados. Con que no tengáis miedo, que vosotros valéis más que todos los gorriones juntos. En conclusión: Por todo el que se pronuncie por mí ante los hombres, me pronunciaré también yo ante mi Padre del cielo; pero al que me niegue ante los hombres, lo negaré yo a mi vez ante mi Padre del cielo.

NUESTROS MIEDOS

Cuando nuestro corazón no está habitado por un amor fuerte o una fe firme, fácilmente queda nuestra vida a merced de nuestros miedos. A veces es el miedo a perder prestigio, seguridad, comodidad o bienestar lo que nos detiene al tomar las decisiones. No nos atrevemos a arriesgar nuestra posición social, nuestro dinero o nuestra pequeña felicidad.
Otras veces nos paraliza el miedo a no ser acogidos. Nos atemoriza la posibilidad de quedarnos solos, sin la amistad o el amor de las personas. Tener que enfrentarnos a la vida diaria sin la compañía cercana de nadie
Con frecuencia vivimos preocupados solo de quedar bien. Nos da miedo hacer el ridículo, confesar nuestras verdaderas convicciones, dar testimonio de nuestra fe. Tememos las críticas, los comentarios y el rechazo de los demás. No queremos ser clasificados. Otras veces nos invade el temor al futuro. No vemos claro nuestro porvenir. No tenemos seguridad en nada. Quizá no confiamos en nadie. Nos da miedo enfrentarnos al mañana.
Siempre ha sido tentador para los creyentes buscar en la religión un refugio seguro que nos libere de nuestros miedos, incertidumbres y temores. Pero sería un error ver en la fe el agarradero fácil de los pusilánimes, los cobardes y asustadizos.
La fe confiada en Dios, cuando es bien entendida, no conduce al creyente a eludir su propia responsabilidad ante los problemas. No le lleva a huir de los conflictos para encerrarse cómodamente en el aislamiento. Al contrario, es la fe en Dios la que llena su corazón de fuerza para vivir con más generosidad y de manera más arriesgada. Es la confianza viva en el Padre la que le ayuda a superar cobardías y miedos para defender con más audacia y libertad el reino de Dios y su justicia.
La fe no crea hombres cobardes, sino personas resueltas y audaces. No encierra a los creyentes en sí mismos, sino que los abre más a la vida problemática y conflictiva de cada día. No los envuelve en la pereza y la comodidad, sino que los anima para el compromiso.
Cuando un creyente escucha de verdad en su corazón las palabras de Jesús: «No tengáis miedo», no se siente invitado a eludir sus compromisos, sino alentado por la fuerza de Dios para enfrentarse a ellos.

José Antonio Pagola

A Jesús de Nazaret

Jesús: Maestro entre los discípulos, amigo, entre los amigos,
Dios, entre los hombres.
Como los doce, estamos en oración puestos nuestros ojos en Ti, y te suplicamos que prepares nuestra tierra, renueves los surcos de nuestro corazón, dejes caer tu lluvia sobre nuestra sequía, apartes las piedras y las durezas pesadas del camino.

Haznos:
tierra permeable,
mullida y abierta a tu voluntad,
donde pueda brotar la esperanza,
donde se pueda recoger alegría,
donde pueda detenerse
el joven que empieza a vivir,
el niño indefenso,
el viajero, cansado de la vida,
el que busca, el que desespera…

Te lo pedimos unidas, entre nosotras y con María.
Te lo pedimos unidas a Ti, porque sólo así podemos encontrar la vida.

Cada detalle cuenta


Si cuidas una abeja,
habrá más miel en el panal.
Si evitas una injusticia,
habrá más justicia en el mundo.
Si cultivas un rosal,
habrá más rosas en el jardín.
Si amas, Dios estará más
presente en el mundo.
Si siembras un grano de trigo,
habrá más pan sobre la tierra.
Si enciendes una vela,
habrá más luz en la noche.
Si vives en la verdad,
habrá menos mentira en el mundo.
Si cuidas un nido de golondrinas,
habrá más golondrinas en primavera.
Si vives en libertad,
habrá más libertad en el mundo.
Si enciendes un fuego,
habrá menos frío en el invierno.
Si irradias tu alegría,
habrá menos tristezas en el mundo.
Si esperas cambiar tú cuando haya
cambiado el mundo,
morirás sin haber vivido;
Si comienzas cambiando tú,
ya estás cambiando el mundo...

René Trossero

Buenos días

Padre Nuestro:
No digas “Padre” si cada día no te portas como un hijo.
No digas “Nuestro” si vives aislado y siendo un egoísta.
No digas “que estás en los cielos”, si sólo piensas en las cosas de la tierra.
No digas “Santificado sea tu nombre” si no honras.
No digas “Venga a nosotros tu reino”, si lo confundes con el dinero.
No digas “Hágase tu voluntad” si no la aceptas cuando es dolorosa.
No digas “Nuestro pan dánoslo hoy”, si no te preocupas de la gente sin pan y cobijo.
No digas “Perdona nuestras deudas” si no eres capaz de perdonar a deudores.
No digas “No nos dejes caer en la tentación” si tienes la intención de seguir pecando.
No digas “Líbranos del mal” si no tomas partido contra el mal.
No digas “Amen” si no has tomado en serio estas palabras.

Ayúdame a decir la verdad


SEÑOR...
Ayúdame a decir la verdad delante de los fuertes y
a no decir mentiras para ganarme el aplauso de los débiles.
Si me das fortuna, no me quites la razón.
Si me das éxito, no me quites la humildad.
Si me das humildad, no me quites la dignidad.
Ayúdame siempre a ver la otra cara de la medalla, no me dejes
inculpar de traición a los demás por no pensar igual que yo.

Enséñame a querer a la gente como a mí mismo y
a no juzgarme como a los demás..
No me dejes caer en el orgullo si triunfo,
ni en la desesperación su fracaso.
Más bien recuérdame que el fracaso es la
experiencia que precede al triunfo.
Enséñame que perdonar es un signo de grandeza y
que la venganza es una señal de bajeza.
Si me quitas el éxito, déjame fuerzas para aprender del fracaso.
Si yo ofendiera a la gente, dame valor para disculparme y si la gente me ofende, dame valor para perdonar.
¡Señor... si yo me olvido de ti, nunca te olvides de mí!

Lucha por tus sueños (Video)

"El perro de Flandes" (Película)


El perro de Flandesse basa en un relato corto de Ouida —pseudónimo de la escritora inglesa Marie Louise de la Ramée (1839-1908)—, que ya fue llevado al cine en 1935 y en 1959. En un largoflash-back, una joven monja católica rememora la triste historia de Nelo, un niño huérfano que malvive con su abuelo y su perro Patrash en un pueblecito de Bélgica hacia el año 1870. La ilusión de Nelo es poder desarrollar algún día sus dotes innatas como pintor, para imitar a su admirado Rubens, cuyos maravillosos cuadros presiden la catedral de la cercana Amberes. Le ayudará en su empeño su amiga Alois, la hija de un amargado terrateniente del pueblo. Pero éste no ve con buenos ojos esa amistad, y se opondrá a ella con todas sus fuerzas.
El espléndido guión de Miho Maruo desarrolla con exquisita delicadeza el relato original, en el que se adivinan influencias directas de Dickens y Andersen, así como de relatos infantiles de la misma época de Ouida, comoHeidi, de Johanna Spyri, oMarco de los Apeninos a los Andes, de Edmondo de Amicis. Por su parte, Yoshio Kuroda —uno de los más destacados componentes, con Hayao Miyazaki, de la escuela japonesa del dibujo de línea clara ofrece una puesta en escena fascinante, muy eficaz en su animación reducida, con unos fondos apabullantes, una bella paleta de colores y, sobre todo, una planificación sencillamente magistral. También es preciosa la partitura de Taro Iwashiro.
Todo esto dota de una gran emotividad a la historia, plagada de valores y con una visión muy atractiva de la religión católica y, en concreto, del trato con la Virgen, la vocación religiosa y el sentido cristiano del sufrimiento y de la muerte. En fin, una joyita que gustará, y mucho, también a los adultos. Jerónimo José Martin (crítico de cine).

Dios te hizo tan bien (Mauricio Alen e Itala Rguez.)

lunes, 19 de junio de 2017

Día Mundial de los refugiados (20 junio de 2017)

En un mundo donde la violencia obliga a cientos de familias a huir cada día, La Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados actualmente cree que ahora es el momento para mostrar a los líderes mundiales que el público global está aliado con los refugiados, y por lo tanto, presentará su petición de #ConLosRefugiados el 20 de junio para enviar un mensaje a los gobiernos que deben trabajar juntos y hacer su parte con los refugiados.

La petición #ConLosRefugiados fue entregada en la sede de la ONU en Nueva York con ocasión de la sesión de la Asamblea General del 19 de septiembre de 2016. La petición pide a los gobiernos que:

Garanticen que todos los niños refugiados tengan acceso a la educación.
Garanticen que todas las familias refugiadas tengan un lugar seguro donde vivir.
Garanticen que todos los refugiados puedan trabajar o formarse para adquirir nuevas competencias y así poder contribuir positivamente a sus comunidades.

domingo, 18 de junio de 2017

Pon en positivo tu vida

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Película cristiana - Cuando los tiempos cambian

La película "It's about time", 2002), calificada como "cristiana" por la Trinity Broadcasting Network, plantea un asunto capital que resume así su protagonista, el Dr. Russell Carlisle (interpretado por D. David Morin): "Pensé que podríamos convertirnos a través de las enseñanzas (morales) del Señor sin el Señor de las enseñanzas". Es decir, la moral cristiana sin referencias a Jesucristo acaba por adormecer las conciencias y olvidar al Señor. Lamento no poder extenderme, pero ya lo veréis mejor vosotros que yo. El problema de fondo lo tienen en los 10-15 primeros minutos de la película y toda ella gira en torno a una reflexión sobre 2Tim. 3, 1-5 y Hb. 12, 1.
A mí me ha resultado interesante, la he visto de un tirón, aunque el recurso de la máquina del tiempo es pueril. No me ha importado que la acción y los personajes pertenezcan al mundo protestante norteamericano porque el problema lo vemos también los católicos: presentar la fe en Jesucristo como una panacea moralista para nuestro tiempo.

El pastor y la oveja desobediente (Video)